El equilibrio visual es buscar la armonía estética a través del orden de los elementos que componen la imagen.
Trazando una línea imaginaria justo a la mitad de la imagen, es que podemos dividir el equilibrio en dos tipos: simétrico y asimétrico.
En esta imagen, los ojos se alinean simétricamente, mientras que la nariz y el hocico del gato mantienen la tensión al centro.
Equilibrio simétrico
En la naturaleza es posible encontrar claros ejemplos de simetría.
Este tipo de imágenes poseen mayor fuerza y pueden evocar más fácilmente orden, solemnidad y autoridad, sin embargo, el uso reiterado de la simetría puede volver una imagen demasiado rígida y fría.
Equilibrio asimétrico
El equilibrio asimétrico consiste en la disposición armoniosa de los elementos que conforman la imagen, en donde el peso de cada uno de ellos complementa el peso del otro. A esto se le llama “compensación de masas”. Por ejemplo, si el centro de atención está a uno de los lados de la imagen, el otro lado debe “compensar” en peso visual con otro elemento, pero ubicado fuera de la línea del horizonte de nuestro modelo o elemento principal.
Este tipo de imágenes pueden evocar más fácilmente movimiento y dinamismo.
Comentario personal:
Mediante el equilibrio encontraremos la calma y plenitud dentro de una imagen, la simetría que debemos encontrar para que nuestra se imagen se encuentre claramente relacionada, el tamaño y las dimensiones juegan un papel importante, pero lo básico es hallar el modo para que nuestros ojos visualicen lo que queremos expresar. Retomando la fotografía del gato, podemos observar la seriedad de la imagen, conservando así una amplia muestra de lo que es la rectitud en la imagen, imponiendo la veracidad de esta, así como también en la de los peces, no importa el camino que uno este tomando siempre y cuando se tomen en cuenta los puntos de ubicación y su movimiento, ambas partes dan el equilibrio para que la imagen se muestre completa.
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